- Estudio evidencia una fuerte masculinización en diplomado en Informática donde la presencia femenina es mínima y se acentúa el fenómeno de la “tubería que gotea”.
- Testimonios de estudiantes revelan burlas, descalificaciones y dinámicas de invisibilización que afectan la permanencia y autoconfianza de las mujeres en STEM.
- Investigación recomienda fortalecer las políticas institucionales, combatir la violencia digital, visibilizar referentes y acompañar a las mujeres desde el ingreso hasta la graduación.
San José. Una investigación reciente desarrollada en la Universidad Estatal a Distancia (UNED) advierte que, aunque las mujeres son mayoría en la educación superior, persisten condiciones culturales, estructurales y sociales que continúan expulsándolas de las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática).
El estudio denominado “¿Las mujeres se alejan de STEM o STEM aleja a las mujeres?” – presentado este miércoles 11 de febrero— en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia fue realizado por la investigadora de la Escuela de Ciencias Exactas y Naturales, Ariana Acón Matamoros.
La investigación analizó datos de matrícula, testimonios estudiantiles y hallazgos cualitativos sobre la experiencia femenina en estas áreas a lo interno de la UNED y mostraron que, en 2024, el 65% de la población estudiantil está conformada por mujeres (29.168 estudiantes), frente a un 35% de hombres (15.910). No obstante, esta presencia mayoritaria desaparece en áreas tecnológicas.

En Informática (Diplomado) solamente 3 de cada 10 estudiantes son mujeres, y en Desarrollo Web, apenas 1 de cada 10 estudiantes es mujer, lo que confirma una brecha profunda en las carreras vinculadas a las TIC.
Acón explicó que, pese a los avances en igualdad de acceso, persisten mecanismos de exclusión más sutiles, las mujeres no abandonan STEM por falta de capacidades, “lo hacen porque los entornos no son propicios”, explicó la académica.
“Estereotipos, comentarios despectivos, violencia digital y la ausencia de referentes femeninos siguen marcando la diferencia. STEM sí aleja a las mujeres cuando no se transforman las condiciones institucionales y culturales”, sostuvo.
Detalló que el estudio recoge múltiples testimonios de estudiantes que narran experiencias de burlas y descalificaciones en espacios digitales, especialmente en grupos de WhatsApp, “normalización de chistes sexistas, comentarios sobre las capacidades técnicas de las mujeres y reacciones condescendientes”.
Una de las estudiantes entrevistadas relató sentirse humillada por un comentario burlón tras realizar una consulta técnica, una experiencia que la llevó a evitar participar en chats, –estos escenarios–, subrayó Acón, son formas de violencia digital que afectan directamente la permanencia y motivación de las mujeres en STEM.
“Tubería que gotea” en tecnología. El estudio identifica un comportamiento especialmente crítico en los programas de informática, aunque ciertas cohortes muestran ingresos moderados de mujeres, la proporción femenina cae drásticamente conforme avanzan hacia bachillerato y licenciatura.
En Ingeniería Informática (Bachillerato), solo 2 de cada 10 estudiantes son mujeres, y en especialidades como Desarrollo Web, prácticamente desaparecen de los niveles superiores.
Acón explicó este fenómeno como parte de la conocida “tubería que gotea” en el que mujeres ingresan, pero la estructura no está diseñada para que permanezcan, “al avanzar, enfrentan más presiones, más exigencias de autodemostración, más estereotipos y mayor carga emocional. Muchas terminan abandonando antes de graduarse”, externó.
Contraste dentro de STEM. No todas las áreas STEM presentan el mismo patrón. En carreras como Ingeniería Agroindustrial, 7 de cada 10 estudiantes son mujeres el cuál encaja con los estereotipos que han sido asignados por la sociedad, y en Ciencias Naturales, 6 de cada 10 son mujeres, mostrando que el interés femenino existe cuando se ofrecen ambientes más equitativos o libres de estereotipos marcados.
El problema, señaló Acón, es que las áreas asociadas a poder económico y prestigio profesional —como Informática, Telecomunicaciones y Desarrollo Web— siguen profundamente masculinizadas, “esto compromete el acceso de las mujeres a empleos de alta demanda y mejores salarios”, manifestó.
Recomendaciones
A partir del análisis de datos cuantitativos y cualitativos, el estudio propone una ruta clara para disminuir la brecha de género y mejorar la permanencia de mujeres en STEM:
- Fortalecer la presencia de mujeres referentes en ciencias y tecnología. La falta de profesoras, tutoras o investigadoras visibles en informática y áreas tecnológicas refuerza la idea de que “esas carreras no son para mujeres”. Aumentar la presencia de referentes es clave para sostener vocaciones.
- Prevención y atención de la violencia digital con protocolos claros. La investigación confirma casos de violencia simbólica y digital que afectan emocionalmente y empujan al abandono. La UNED debe reforzar medidas de respuesta, sensibilización y formación docente en el tema.
- Acompañamiento continuo. Programas de mentoría, redes de apoyo, talleres de autopercepción y diagnóstico temprano pueden mejorar significativamente la permanencia, especialmente en las carreras TIC más afectadas.
- Intervenciones tempranas. Para modificar estereotipos de género, Acón recomienda trabajar desde la educación inicial y secundaria, promoviendo actividades STEM en mujeres jóvenes para romper sesgos antes de elegir carrera.
- Políticas institucionales integrales. La investigación propone integrar la perspectiva de género como eje transversal en las carreras STEM, así como promover alianzas con redes como Red AMEC y actividades como la Semana STEM para visibilizar el fenómeno.
Una oportunidad para el país. Acón, concluyó indicando que este estudio no solo ilumina un problema, sino que ofrece una oportunidad estratégica, “las mujeres ya están en la universidad, ya son mayoría, ya demuestran su capacidad”.
Y concluyó: “Lo que falta es que haya cambios sociales para asegurar que más mujeres ingresen a carreras STEM para que no las excluya. Transformar estos espacios es clave para el desarrollo científico, tecnológico y económico del país”.
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