Coto Brus, Buenos Aires y Osa se encuentran entre los cantones donde más del 30 % de los hogares presenta carencias
La protección frente a situaciones de vulnerabilidad constituye otro de los desafíos identificados.
Karol Ramírez Chinchilla
Las condiciones de vida de los niños, niñas y adolescentes en Costa Rica presentan importantes diferencias según el territorio donde viven, así como desafíos relacionados con pobreza, salud, educación, vivienda, nutrición y protección frente a situaciones de vulnerabilidad, así lo evidencia el estudio “La deuda de Costa Rica con sus niños, niñas y adolescentes”, presentado por el Consejo Nacional de Rectores (CONARE).
La investigación, elaborada por la Dra. Ana Teresa León Sáenz y presentada en el CONARE, analiza las condiciones de vida de esta población y profundiza en las diferencias existentes entre provincias y, particularmente, entre cantones costarricenses.
Uno de los elementos que caracteriza el panorama nacional es el cambio demográfico. De acuerdo con el estudio, la población menor de edad pasó de representar aproximadamente el 33 % de la población nacional en 2012 a cerca del 25 % en 2023. La reducción de esta proporción no elimina las necesidades de atención, protección y desarrollo, plantea la importancia de fortalecer las respuestas institucionales dirigidas a garantizar los derechos y oportunidades de esta población.

La investigación incorpora información del Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE), correspondiente a 2024, para analizar las condiciones de pobreza de niños, niñas y adolescentes. Los datos muestran que esta realidad no se distribuye de manera uniforme y que existen cantones donde una proporción importante de la población menor de edad enfrenta pobreza básica o extrema, con efectos en sus posibilidades de acceso a educación, salud, alimentación, cuido y otras formas de apoyo social.
La dimensión territorial permite observar diferencias incluso dentro de una misma provincia. En Puntarenas, por ejemplo, Coto Brus, Buenos Aires y Osa se encuentran entre los cantones donde más del 30 % de los hogares presenta carencias. Asimismo, en Coto Brus, Buenos Aires, Corredores y Golfito, menos del 50 % de los niños, niñas y adolescentes tiene atendidas sus condiciones materiales, según el Índice de Bienestar de la Niñez y la Adolescencia.
En Heredia también se presentan contrastes importantes. Heredia y Sarapiquí concentran las mayores cantidades de población menor de edad en situación de pobreza básica o extrema. En el cantón central se registran 3.313 niños y niñas en pobreza básica y 2.771 en pobreza extrema. En Sarapiquí, las proporciones son particularmente elevadas: se estima que el 78,1 % de los niños y niñas y el 75 % de las personas adolescentes se encuentran en alguna condición de pobreza.
Las diferencias territoriales también alcanzan las oportunidades educativas. En Guanacaste, seis de sus 11 cantones registran un promedio de escolaridad de la población inferior a cinco años, mientras en los otros cinco el promedio es inferior a seis años.
En la Región Norte, el estudio identifica desafíos relacionados con la disponibilidad de centros educativos, cobertura, conectividad y acceso a oportunidades educativas, particularmente en territorios con mayores limitaciones.

En materia de salud, el estudio destaca la evolución de la mortalidad infantil. Los datos utilizados registran para 2024 una tasa nacional de 10,4 muertes por cada 1.000 nacimientos, indicador que requiere atención en un país que históricamente ha mantenido niveles bajos de mortalidad infantil. En Limón, por ejemplo, la tasa pasó de 8,76 por cada 1.000 nacimientos en 2017 a 10,4 en 2024.
En materia nutricional, la investigación identifica el sobrepeso y la obesidad, particularmente entre la población escolar, como problemas que requieren atención. Los datos de CEN-CINAI utilizados muestran diferencias entre grupos de edad y provincias y señalan la necesidad de contar con información nutricional actualizada y homogénea para dimensionar con mayor precisión esta problemática.
La protección frente a situaciones de vulnerabilidad constituye otro de los desafíos identificados. Los registros del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) analizados por la investigación contabilizan, para 2022, 59.469 casos en la categoría “No atención desarrollo integral” y 44.909 casos asociados con “Negligencia”. En conjunto, ambas categorías representan el 77,6 % de la casuística analizada.
El estudio también incorpora información sobre violencia sexual. Los registros analizados muestran 2.109 expedientes de violencia sexual en el PANI durante 2022, 2.607 en 2023 y 1.857 en 2024. A su vez, los datos de la Caja Costarricense de Seguro Social citados en la investigación registran 11.768 atenciones de personas menores de 18 años por abuso sexual en consulta externa durante 2024.
Una mirada territorial para orientar las respuestas
Uno de los principales aportes del estudio es evidenciar que las necesidades de la niñez y la adolescencia no se distribuyen de manera uniforme en Costa Rica. Las diferencias pueden presentarse entre provincias e incluso entre cantones de una misma provincia, por lo que las respuestas públicas requieren considerar las características y necesidades particulares de cada comunidad.
El análisis también muestra diferencias territoriales en materia de protección. En Limón, por ejemplo, el 84 % de las denuncias analizadas correspondientes a 2022 se relacionaba con situaciones de omisión y negligencia. Estos resultados permiten identificar territorios donde determinados indicadores requieren una atención particular y respuestas acordes con sus características.
Por ello, la investigación plantea la importancia de que las políticas, programas y servicios públicos incorporen las particularidades de cada territorio y prioricen las comunidades que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad. Asimismo, señala la necesidad de fortalecer la generación, actualización y disponibilidad de información territorial, de manera que los datos oportunos y desagregados contribuyan a orientar la planificación y la asignación de recursos.
Conocimiento al servicio del país
Para el presidente del CONARE, Jorge Herrera Murillo, la generación de conocimiento sobre la realidad de la niñez y la adolescencia constituye un aporte fundamental de las universidades públicas al país.
“Las universidades públicas tienen una responsabilidad que va más allá de formar profesionales. También tienen el compromiso de generar conocimiento y evidencia que permitan comprender los principales desafíos que enfrenta Costa Rica. Este estudio aporta información para mirar con mayor claridad las condiciones en que viven nuestros niños, niñas y adolescentes y para fortalecer la discusión y las decisiones orientadas a garantizar sus derechos y oportunidades de desarrollo”, señaló Herrera Murillo.
Además del diagnóstico, el estudio incorpora propuestas de carácter educativo, preventivo y de atención y protección, así como estimaciones de inversión y de población potencialmente beneficiaria.
Para el CONARE, la generación y sistematización de información constituye un insumo fundamental para comprender las condiciones en que viven las personas menores de edad y contribuir a la toma de decisiones orientadas al desarrollo del país.
